Hacemos Scrumban y eso nos ha obligado a hacer alguna que otra cosa curiosa. Una de ellas consistía en tener dos gráficas el burn-down para nuestras historias de Scrum (las planificadas) y el burn-up para nuestras historias de Kanban (las no planificadas). Básicamente se trataba de poner un objetivo de historias planificadas y una especie de tope a las historias no planificadas… planificar el trabajo que te va a llegar de forma no planificada tiene algo de absurdo, pero se puede hacer. No hay que medir el pasado y esperar que el futuro se comporte. Tener dos gráficas resulta un poco incómodo, aunque no es un gran problema. Reservar ya desde el principio una parte de tu ancho de banda a Kanban denota que tenemos unos POs un poco “volubles”. Tampoco pasa nada.

En cualquier caso en la última vuelta de tuerca a nuestro sistema hemos decidido superponer ambas gráficas para así poder saber de un vistazo cómo va el Sprint independientemente de haya habido mucho o poco Kanban. Aquí os pongo un ejemplo de nuestra “burn-up-down chart”:

En este caso la línea azul señala el ritmo ideal de completado de US de Scrum del Sprint. En rojo vemos la realidad, como la parte de Scrum lleva un pequeño retraso; en amarillo el Kanban real, las historias no planificadas que se han ido terminando. De esta gráfica podemos obtener la siguiente conclusión, la primera semana a pesar de que se acumuló retraso entre las historias planificadas el equipo de desarrollo cumplió con su objetivo (ya que lo que faltó de Scrum se hizo de Kanban), la segunda semana la cosa fue peor.

Al final la manera de leer esta gráfica es sencilla.

  • Si las gráficas amarilla y roja se cortan antes de terminar el Sprint el equipo de desarrollo ha cumplido su objetivo.
  • Cuanto más suba la línea amarilla peor planificación se hizo.