Como crítica constructiva o destructiva, la frase se utiliza muchas veces. Uno lee artículos, escucha podcasts, ve charlas, … Stand-up para arriba, stand-up para abajo. Uno ya no sabe que pensar, casi mejor me quedo en la cama un rato más, que ahora en invierno se está muy “agustico”. ¡No! analicemos nuestros stand-up.

PRIMERO UN POCO DE REALIDAD

La realidad es que desde el teletrabajo los stand-ups solemos hacerlos sentados. Pero conservan el nombre. Y sí, a veces se alargan. En lugar de ver un círculo de gente rodeada de post-its y tareas en los cristales, veo los caretos de todos mis compañeros en primer plano (un porcentaje muy alto no nos hemos peinado, pero los auriculares lo disimulan). Eso sí, en lugar de post-its tengo mi libreta y un tablero de Trello con lo que he hecho, las siguientes tareas y lo que quiero comentar.

Empieza el stand-up, suele empezar el que ha compartido el enlace, tradición (todavía no es automático, ¡por el amor del MEV!).
Lo normal:
– Sujeto 1: Ayer hice esto y aquello, me queda pendiente esto que lo hago ahora por la mañana. Luego me pongo con aquello. Hoy trabajaré a partir de las 11:00 que me voy al médico.

Normalmente la cosa acaba aquí. Pero hay diferentes casuísticas interesantes.
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