En Frogtek trabajamos personas desde diferentes sitios de la geografía mundial. Principalmente trabajamos desde varias ciudades de tres países: México, Colombia y España. Pero también tenemos que trabajar con gente en los EEUU y otros países. Y este aspecto en una empresa, sin duda alguna, es todo un reto.

Si ahora volvemos la vista atrás se podían ver varias máquinas (una por país) trabajando cada una con su entorno, dando lo mejor de ellas mismas, y de vez en cuando interactuando con las demás. Diferentes procedimientos, diferentes expectativas y prioridades, diferentes zonas horarias, diferentes culturas, … al final demasiadas diferencias que hacían que las interacciones entre las diferentes máquinas estuvieran lejos del óptimo.

Desde hace unos meses se ha realizado un esfuerzo notable y global en toda la empresa por homogeneizar la comunicación y los procesos. Un esfuerzo donde cada una de las máquinas debe entender la forma de trabajar del resto, buscando empatía en los diversos problemas que aparecen en otros engranajes, mejorando de forma proactiva todo lo que se puede.

Todavía hace falta mucho “3 en 1”, pero esas máquinas independientes que había antaño se han convertido en varios módulos que se relacionan de forma constante los unos con los otros. Parece que los primeros pasos se han dado y ahora la máquina evoluciona de forma autónoma. Las relaciones se estrechan y se agilizan, se minimizan las esperas. ¿Qué ha cambiado en este tiempo?

Ante todo, las ganas de todos los equipos por elevar la calidad del trabajo. Pero por debajo subyace una decisión que parecía poco importante, pero que ha propiciado que la máquina evolucione por sí misma. Hay muchas alternativas, cada empresa optará por su alternativa: IRC, HipChat, … en nuestro caso Slack. Desde tecnología ya se usaba como herramienta de comunicación, pero el gran salto ha llegado cuando se usa masivamente a lo largo y ancho de la empresa.

Al final una herramienta está siendo clave en una evolución que sucede día a día. Donde todas las personas dejan de ser direcciones de correo que responden (o no) y se convierten en avatares con sus saludos particulares, con sus bromas, con su estilo serio al escribir. Unas escuetas, otras se enrollan. Pero al final todas y cada una somos únicas y especiales. Dejamos de ser un nombre para ser una persona con la que se puede interactuar.

En los diferentes canales podemos interactuar y resolver problemas con mayor diligencia que antes (y eso que todavía se puede mejorar). Pero no sólo podemos leer y atender nuestros “fuegos”, sino que también podemos leer los “fuegos” de las demás personas. Entendiéndonos y empatizando los unos con los otros. Porque es difícil comprender la presión de alcanzar una cifra, o lo pesado (y con razón) que se puede poner un cliente. Porque es difícil comprender qué se siente con varios “fuegos” a la vez. Porque es difícil comprender qué pasa cuando se trabaja a horas estrambóticas en partes muy complejas. Empatía.

Pero en esos mismos canales de vez en cuando nos hablan los bots. Bots que nos informan de la evolución de las cifras, de problemas que se han encontrado y que hay que solucionar. Si una persona en Frogtek dedica un viaje en transporte público a repasar los diferentes canales puede imaginar y, en efecto, ver todos los engranajes de la máquina funcionando. Por cierto, si lees esto y no lo has hecho todavía, te animo a hacerlo.

Homogeneizar la comunicación y hacerla visible ha sido un paso. Hacer equipos multidisciplinares otro. Se han extendido los stand-ups a todos los rincones de la empresa. Muchos son los pasos que hemos dado hacia delante, pero todavía tenemos un largo camino que recorrer. Y es que estoy emocionado solo con escribir esto. Stay tunned para compartir con nosotros estos retos!